LO NECESARIO Y LO SUPERFICIAL

(…)¿Quién puede decirnos que el hombre es el ser más feliz y completo del mundo?  Tomando en cuenta la conquista de las necesidades podríamos asumir que seres tan menospreciados como el delfín o el pulpo podrían ser aún más felices que nosotros. 

Estos seres, al igual que muchos otros entre los que no nos encontramos los humanos, logran satisfacer en el lapso de su vida el cien por ciento de sus necesidades.   Logran vivir lo suficiente para crecer, desarrollarse, alimentarse, procrearse y quién sabe si hasta divertirse.  En ecosistemas perfectos y completamente autónomos.  Con posibilidad de expansión y de sustento constante y equilibrado. 

El ser humano, por el contrario, se ha preocupado por encontrar solución a sus necesidades para así, casi de inmediato, crear nuevas y más exigentes metas completa y absurdamente innecesarias.   

En cierta medida, si pudiéramos hacer un análisis más objetivo y ecuánime, nos diéramos cuenta que nuestra supuesta “evolución” como especie ha sido más un proceso de involución basada en el hecho concreto de cada vez estar más lejos de alcanzar nuestras supuestas metas como especie.  Desde este punto de vista hay seres, a nuestros ojos vistos como inferiores, que han logrado un nivel tan alto de evolución que tienen solucionadas sus necesidades básicas casi desde su nacimiento y su paso por el mundo es bastante menos miserable que el de muchos de nuestros semejantes.

El resultado es una constante sensación de desazón y carencia que no hace más que marcar diferencias inexistentes entre los seres humanos y frustrar a la mayoría de los pobladores del planeta que no tienen lo que una minoría puede adquirir. Estas carencias inventadas por el ser humano nos diferencian y nos separan de los otros generando estratos y elites absurdas.

El dinero, el arte, la religión, los sistemas económicos, las armas, las tradiciones... Cada día que pasa nacen más cosas prescindibles haciéndonos olvidar sin sentido las imprescindibles y vitales.

Yo vivo en una aldea sin éstos y muchos otros aditamentos de la mal llamada vida moderna.  Sin embargo puedo decir con orgullo que tenemos lo que millones de personas en el mundo no pueden alcanzar: seguridad, salud, alimento, tranquilidad, felicidad, familia.  Todo funciona por un fin común y a la vez complementario.  Nada está asumido sin una razón de ser.

Todos estamos felices y no necesitamos más que nuestra tierra, nuestro alimento que nunca falta, nuestro aire y nuestro cuerpo para movernos.  Somos felices sin religión, olvidados del gobierno pero siempre amparados por la naturaleza a quien respetamos y de esta manera nos respeta.

La base del bienestar radica en saber diferenciar entre lo necesario y lo superficial.  Dándole  prioridad coherente al primero por encima del segundo. (…)

4 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo, la felicidad no se basa en lo superficial, sino en lo esencial para la vida como lo es el alimento, aire y nuestro cuerpo como lo dice el libro, pero existen personas que se siguen aferrando a otras cosas como la religión por ejemplo, que para muchos es una prioridad de vida, y es difícil hacer que abran un poco sus mentes y vean mas allá, o ahora nosotros los jóvenes que estamos realmente metidos en el mundo de la adicción Blackberry, es hora de pensar que es lo primordial!

    ResponderEliminar
  2. Comentario lógico. Aunque en el libro es difícil (casi imposible) que Juan, el personaje joven del libro Caos, pueda llegar a tal conclusión que es producto de la experiencia profunda y de la reflexión autocrítica existencial; también las personalidades ficticias que Juan creó para ligar con mujeres, dudan mucho que sean de su autoría. Por otro lado es interesante que el Cristian Valencia, cree un personaje ficticio que a su vez crea otros personajes ficticios. Una recursividad literaria hábil desde mi punto de vista. Hasta ahora me gusta la parte técnica-informática, ya que se basa en buenos fundamentos. Yo soy programador de sistemas y hasta ahora la lectura es amena y envolvente.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  3. Acabo de leer esta parte el día de ayer. La verdad es que si es verdad todo lo que dicen, es algo que hemos sabido desde siempre pero ningun de nosotros ha querido reconocer que el consumismo y el materialismo son la decadencia de la sociedad. Somos más cómodos que consientes, preferimos estancarnos en una vida miserable que mover un dedo para cambiar la realidad de ser mas felices siendo mas simples.

    Felicitaciones, de verdad un gran libro.

    ResponderEliminar
  4. Me recuerda a una historia que leí alguna vez sobre que pasaría si el mundo no tuviera nada y empezaría de cero. Me gusta mucho el punto de vista que propone el libro. Genial idea de este escritor. Válida desde todo punto de vista.

    ResponderEliminar

Añada un comentario....